Por primera vez, y después de tantos años, ella le pudo sostener la mirada y, sin sonrojarse, le lanzó una sonrisa pícara y llena de gracia; era como si por fin hubiese entendido que su destino era partir con él ahora que ya sobrepasaba la pubertad del tiempo.
Sin temores y carente de toda moralidad se lanzó sobre su cuerpo adormecido y le arrancó el corazón…
“Al final de una vida”
Tulio Zuloaga Pérez
El silencio era tan absoluto que pudo escuchar con claridad la ruptura de la piel de su barbilla contra aquel rayador de cemento. La sangre explotó, tal vez impulsada también por el exagerado bombeo de su corazón agitado. El sonido abrupto de su espiración rasgaba la densa niebla que le envolvía, y a pesar del miedo se quedó allí, tirada, como representando la obra viva de la siniestra escena de una muerte en el parque. Cerró los ojos esperando el zarpazo de algo desconocido;